------------------------------------------------------------------- Quironautas: Mírame a los ojos, estoy aquí... Diferenciate.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Mírame a los ojos, estoy aquí... Diferenciate.


En el marco de esta iniciativa donde se busca sensibilizar a los profesionales sobre la importancia de lo que decimos a nuestros pacientes, y sobre todo, sobre cómo se lo decimos, voy  a intentar plasmar con un poco de humor, situaciones cotidianas que vemos todos los días, pero que a veces no nos paramos a mirar detenidamente.

Escena nº1: LO QUE DIGO SIN PALABRAS


En un quirófano de cualquier hospital, al finalizar una intervención de prótesis de cadera. El cirujano, se quita la bata estéril y los guantes y sin más sale a informar...
-Caray, no entiendo porqué la familia me estaba mirando con una cara de susto de la leche, mira que les estaba diciendo que todo había ido perfectamente.
-Manolo... ¿tu te has mirado al espejo?
-No, ¿por...?- Sale al vestuario, y se oyen las risas desde fuera.- ¡Madre mía parezco un extra de una peli gore!

Escena nº2: EL PACIENTE INVISIBLE

En el antequirófano hay una paciente, que fue recibida hace unos minutos, al poco rato, llega una auxiliar con una enfemera que están colocando material y medicación.
-Mary, ¿qué tal está tu sobrinito?
-Uy, fenomenal, ayer hizo un mes, es una monada, tan pequeñito... creo que duerme toda la noche de un tirón, mi hermana está encantada.
La paciente, empieza a llorar... entra otra enfermera.
-Bueno, Elvira, vamos a pasar a quirófano... ¿qué te sucede?, bueno mujer, que un legrado es una intervención muy corta, cuando te quieras dar cuenta ya terminó todo.

Escena nº3: TE OIGO PERO NO TE ESCUCHO
En una consulta, el psicólogo, en una gran mesa, con un compañero al lado, comienza la consulta de psicología.
Después de pasada casi media hora de preguntas y respuestas...
-Bueno señorita, entonces porqué dices que te sientes insegura.
-Creo que todo tiene que ver con... con.... ( hace una pausa crítica, parece armarse de valor) tengo un problema con mi misma, no me gusto, no se, el año pasado estuve unos meses dejando de comer y... -Sus palabras son ahogadas.
-¡Bueno!, eso creo que es un tema muy interesante para hablarlo en la próxima sesión, a ver, te daré cita en... 5 semanas ¿de acuerdo?. Muy bien, ¡hasta luego!


Escena nº4: SIEMPRE NOS ESCUCHAN



Esta escena la he vivido yo en primera persona:

La Rea de un gran hospital, prácticas de tercer año de enfermería, zona de 24h ( vamos, una UVI en miniatura, dado que los pacientes mas que 24h podían estar si me apuras, 24 días)
El paciente, un señor de unos 70 años, era un postoperado, que se complicó y tuvo que permanecer intubado una buena temporada, al menos desde que yo llegué a aquellas prácticas, y recuerdo que estaba como un mes o mes y medio.
Todos los días, en el aseo, los cambios posturales, los cambios de medicación, etc...charlaba con él, no recuerdo quien, me dijo uno de los primeros días, ¡háblale, nunca se sabe si nos estarán escuchando!, fue uno de los mejores consejos que me han dado en la vida.
Evidentemente, una chiquilla de 20-21 años, en "prácticas" con mas ganas que capacidad, que charlaba de seguido con aquel paciente intubado, provocaba la mofa en mas de uno.
Hombre no es que le hiciese resúmenes de la película del día anterior, pero saludaba por la mañana, le llamaba por el nombre, le iba diciendo lo que le estábamos haciendo...
Una mañana de lunes, cuando estaba en el vestuario para entrar, la compañera de la noche, me fue a buscar, -¡Oye!, ¿sabes que fulanito despertó el sábado?-
-¿En serio?
-Si, y vas a alucinar. Diles que te dejen lo que escribió.
Entré y me dirigí a su cama, pero estaba ocupada por otro paciente, evidentemente lo entendí al momento.
Las compañeras me contaron, que el sábado lo intentaron despertar y que incluso estuvo consciente unas horas, como no podía hablar, le dejaron un papel y un bolígrafo.
El anciano, que había sido químico en una importante empresa asturiana, había escrito con letra muy difícil de entender...

No riñáis tanto
Sois muy buenas
Gracias por hablar conmigo

Se que algo más había escrito, pero no lo recuerdo, me quedé con la copla de que no solo nos escuchaba cuando hablábamos con el, sino, que nos oía desde el control o charlando entre nosotras... no riñáis tanto... se refería a las frecuentes discusiones ( que no disputas ) que había entre unos y otros.
Aquella experiencia me dejó marcada durante mucho tiempo.
El hombre falleció al día siguiente, el domingo, pero nos dejó a todas una lección muy importante para nuestra vida profesional.

Podría estar escribiendo escenas hasta aburrirme, pero casi prefiero que seáis vosotros mismos los que lo hagáis en vuestros comentarios.

No se trata de analizarnos o culparnos, sino de ver a través de ejemplos simples y cotidianos, la importancia que tiene ponerse en la piel del otro, la empatía, la mirada, la escucha... ¿ no habéis sido pacientes?, ¿o familiares de pacientes?

Cuanto duele escuchar risas cuando has recibido una mala noticia, aunque sepas que nada tienen que ver contigo, cuanto duele que te expliquen el proceso de una intervención quirúrgica que "ha salido bien" aunque te cuesta entender incluso a ti lo que está diciendo el cirujano.
Que te digan "eso no es nada" cuando te duele hasta el alma, o las típicas "enfermeronas" de una maternidad cuando se chotean de las parturientas que lo están pasando mal y les dicen eso de que "cualquiera diríra, ¡solo estás pariendo!"
Y cuanto reconforta un "lo siento" sentido de un profesional sanitario, que te acaricia el hombro y te mira a los ojos.
Cuanto ayuda un "vamos a hacer todo lo que podamos" de manos de una persona que te mira de frente, que te enseña las palmas de las manos.
Qué sencillo sería decir "siento no tener mas tiempo para hablar con usted" en lugar de decir "¡¡siguienteeeee!!"
Y qué agradable escuchar de alguien que te sonríe: ¡Buenos días! me llamo Mónica y soy una de las enfermeras que va a estar con usted hoy en quirófano... ¿qué tal se encuentra?

Quiero mirar y que me miren a los ojos, no solo que me vean delante, quiero escuchar y ser escuchada, y no solo ser un ruido que se oye, y quiero percibir sin sonido el mismo sentimiento que me están comunicando con palabras.

Mírame a los ojos, estoy aquí... Diferenciate.

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