
Hace algo mas de tres semanas
@ariadnagcruz del blog psicooncología para
pacientes se puso en contacto
conmigo para pedirme que escribiese un post relacionado con el tema y con el
mundo en el que desarrollo mi profesión.
Ariadna no sabía cuán de cerca
me toca el tema, ya que dentro de muy poco hará un año que perdí a mi padre por
un cáncer de colon.
Cada día en mi trabajo, vemos a
pacientes oncológicos enfrentarse a una de las pruebas mas difíciles que obliga
esta enfermedad, la cirugía.
Muchos de ellos conocen su enfermedad a niveles casi académicos, y
otros sin embargo, no tienen si quiera muy claro qué hacen allí.
Nunca seré capaz de entender qué se nos pasa por la cabeza para
negar completamente la realidad del cáncer, imagino que es el deseo tan
exacerbado de no querer padecerlo lo que hace que pongamos oídos sordos a toda
la información que de pronto nos están bombardeando.
El tiempo es vida, y tanto
médicos como enfermeras en muy corto espacio de tiempo deben dar mucha
información a un paciente para que la asimile y tome sus decisiones, pero ¿realmente la
asimila? Cambia su vida, sus esperanzas, sus proyectos, cambian las gafas con
las que hasta ahora estaba observando la vida, y eso requiere tiempo, que por
otra parte no es algo de lo que se disponga demasiado.
No voy a entrar en temas tan
complejos como cómo se dan malas noticias, o cómo debe informarse a un
paciente, solo daré un consejo a profesionales: Mi experiencia en la consulta
de enfermería quirúrgica me dice que un alto porcentaje de pacientes NO ASIMILA
LA INFORMACIÓN QUE
EL MÉDICO con mas o menos dosis de paciencia le ha expuesto con los pros y
contras de su enfermedad, los riesgos y los tratamientos a aplicar. Así que mi
consejo es... asegurarse de
que el paciente ENTIENDE o al menos TIENE TIEMPO SUFICIENTE PARA ASIMILAR lo
que se le está diciendo.
Mi post para pacientes tratará
sobre esa segunda parte que casi nadie se molesta en contar, lo que sucede
entre bambalinas, el back stage del quirófano, el mundo en el que mis
compañeras y yo nos movemos.
En la consulta de enfermería quirúrgica, explicamos a nuestros
pacientes qué sucede una vez cruzan esa puerta que les lleva al quirófano, a
quién se van a encontrar, qué les van a hacer, cómo deben ir preparados, a
dónde les llevarán después y cuánto tardarán en volver a la confortabilidad de
su habitación con sus seres queridos. Ya que de todo eso, nadie se acuerda de
dedicar unos minutos.
El Back Stage quirúrgico:
(post para pacientes)
Una vez hechas todas las
pruebas, asumida la cirugía como el mejor tratamiento, comprendidos y firmados
los consentimientos en papel, hechas las pruebas pertinentes y demás, llega el
día de la cirugía.
El paciente llega al hospital
con sus miedos y sus esperanzas a partes iguales a enfrentarse a una dura
prueba, el paso por quirófano.
En la habitación de planta,
normalmente se prepara al paciente como si fuese el primero en entrar al
quirófano, con la ropa de quirófano (en nuestro caso un camisón desechable) sin
ropa interior y con los objetos metálicos retirados. El motivo de que ya esté
todo listo desde las ocho de la mañana, es porque como ya dije antes el tiempo
es vida. En muchas ocasiones el ritmo del quirófano y los imprevistos, puede
adelantar una intervención y los minutos que se pierden en preparar a un
paciente son muy importantes. Por eso desde primera hora se dejan a los
pacientes listos para pasar al área quirúrgica.
Una de las quejas que más se
escucha a los pacientes, y sobre todo familiares, es el horario de paso a
quirófano, frases como:
-¡si el médico me dijo que iba
el primero y son las doce!- o bien -¡salimos cinco minutos porque iba el último
y ya lo han llamado!-
Son habituales tanto en planta
como en quirófano. Por eso siempre recuerdo que NO se deben dar horas a los pacientes, siempre explicar que es una
aproximación y que puede cambiar en función del ritmo de las cirugías ( si una
se alarga mas de la cuenta, otra se suspende por el motivo que sea, otra
termina antes de lo previsto...) son tantos los motivos que pueden alterar el
horario de un quirófano que mejor recordad al paciente que no hay horas fijas.
Así que primera
recomendación:
No estar pendiente del reloj, las horas de
entrada a quirófano son ORIENTATIVAS.
Por otro lado, ya que estamos hablando del tiempo, también
hay que incluir a las familias en la información, se convierten en pacientes,
cuando sufren la ansiedad de esperar por un ser querido que ha entrado al
quirófano. Cuántas veces habremos escuchado eso de - ¡estuvo cuatro horas en
quirófano!- cuando la cirugía en cuestión no duró mas de una.
Las familias que esperan, como
dice el refrán, DESESPERAN, el tiempo no pasa cuando estás pendiente de alguien
al otro lado de la puerta del quirófano, es comprensible.
Siempre intentamos recordar a
los familiares que NO TODO EL TIEMPO DE ESPERA ES TIEMPO DE CIRUGÍA. Existen
muchos preparativos previos a que las manos del cirujano comiencen a operar:
preparar al paciente, preparar el instrumental, preparar el propio quirófano,
verificar que todo esté correcto, anestesiar al paciente... y al finalizar la
intervención en sí también existe mucho trabajo de fondo: despertar al
paciente, acomodarlo, pasarlo a reanimación... todo ese tiempo, si no se
explica convenientemente para la familia se convierten en interminables horas
de pura y complicada cirugía.
Segunda
recomendación:
No todo el tiempo que el paciente está en
el área quirúrgica se le está interviniendo, existen muchas tareas que se deben
realizar para que todo funcione correctamente.
También es muy importante estar pendiente y si por el motivo que
fuera se retrasase la entrada del paciente a quirófano, advertirlo a la familia
que espera fuera.
Cuando por fín el paciente pasa a lo que llamamos antequirófano,
comienza el viaje particular del mismo. Una sala nueva, algunas caras nuevas,
cables, máquinas y chismes por todos lados.
Hay gente que entra mas
tranquila ( o lo aparenta ) y gente que está verdaderamente asustada. Es
importante darles seguridad y confianza, y por experiencia, una sonrisa y
nuestras manos, pueden obrar milagros en esa inseguridad.
Al llegar al antequirófano
enfermeros y médicos, tras presentarse (cómo me llamo y qué soy) empiezan a
preparar medicaciones, revisar historia, anotar datos y preguntar al paciente.
El paciente debe saber, y así se lo recordamos en la consulta previa, que se le
van a preguntar probablemente las mismas cosas varias veces, e incluso le
haremos preguntas un tanto de perogrullo como por ejemplo ¿sabe de qué se va a operar?
Estas cuestiones, como si tiene
alergias, qué medicamentos toma, cómo se llama etc, el paciente puede
interpretarlas como desconocimiento de su historial por nuestra parte, en lugar
de un modo de asegurarse de que todo se está haciendo correctamente. Así que
para evitar que se sienta ofendido ( ya he visto a gente hasta enfadarse) es
importante recordarle con anterioridad ( y si no es posible, hacerlo nada mas presentarnos
en el antequirófano) que se le van a hacer varias preguntas por SU seguridad y
que no se asuste si se las hacemos mas de una vez.
Tercera
recomendación
La batería de preguntas que se repiten en
el área quirúrgica son para asegurarse en cada paso que todo el procedimiento
se está haciendo correctamente.
Una vez presentados, informados (ambos) y preparado el paciente (
cogerle una vía, pasar medicación si precisa etc) nos vamos al quirófano
propiamente dicho.
El paso a la mesa quirúrgica
siempre es un momento que asusta, una especie de "alea jacta est", se
ven allí ( o nos vemos, que ya he pasado por ello) desnudos, con un camisón de
papel que apenas tapa lo que tiene que tapar, rodeados de gente desconocida y a
punto de dormirse ( en la mayoría de las ocasiones, ya que son pacientes
oncológicos) con un montón de dudas sobre si les dolerá, o si despertarán... y
cómo.
En la consulta de enfermería,
también explicamos al paciente qué pasara cuando despierte, dónde tendrá puesto
el apósito, que no debe asustarse si ve un montón de "cables" ( en
ocasiones simplemente son un par sueros y el resto son los del EKG y la TA, pero para quien no lo sabe
agobia mucho ver de pronto que está "enganchado" por todas
partes).
Esos "cables" se le irán retirando poco a poco. Se le
explica que puede sentirse un poco aturdido y que lo más probable es que no
recuerde mucho de su despertar en quirófano, de allí le pasaremos a la unidad
de reanimación, y MUY importante, al finalizar al intervención los cirujanos
estarán pendientes de avisar a su familia para que estén tranquilos.
Dar seguridad al paciente de que su familia también va a estar
informada en todo momento, calma la ansiedad que pueda tener por preocuparse
por ellos.
Cuarta
recomendación:
Es normal que cuando despierte, me
encuentre con cables y conexiones, no quiere decir que nada haya salido mal ni
implica necesariamente gravedad. Del quirófano me pasarán a la sala de
reanimación, y mi familia ya sabrá que todo ha salido bien.
Yo siempre
presento la sala de reanimación como si fuese el paraíso, una camita blandita (
después de la mesa quirúrgica, la verdad que parece que los colchones sean de plumas)
un silencio sepulcral, tranquilidad y el saber que todo ya ha acabado, es el
primer paso de la recuperación.
Animamos a los pacientes a que
en reanimación verbalicen cualquier necesidad que tengan, dolor, malestar, sed,
ganas de orinar... ya que pasados allí unos momentos comienzan a poder hablar,
están mas despejados y pueden sentir molestias que los asusten, si las comentan
con las enfermeras en la mayoría de los casos son cosas normales y lo que es
mas importante, subsanables.
Nunca hay que callarse un dolor
o un malestar, son signos que advierten a la enfermera de un problema o simplemente
son el proceso normal de la intervención, que pueden solucionarse fácilmente.
Quinta y última
recomendación:
Cualquier dolor o malestar debe comentarse
con el personal, aguantar estoicamente no es la solución, el personal que lo
atiende está ahí precisamente para cuidarle.
Enfín, espero haber sido lo suficientemente concreta y llana para
ser entendida por propios y ajenos.
Un placer colaborar con esta iniciativa.
Para saber mas:
Psicooncología para Pacientes
En pro de la comunicación y calidad de vida el paciente oncológico