------------------------------------------------------------------- Quironautas: EL back stage quirúrgico, en colaboración con Psicooncología para pacientes

viernes, 27 de septiembre de 2013

EL back stage quirúrgico, en colaboración con Psicooncología para pacientes


Hace algo mas de tres semanas  @ariadnagcruz del blog psicooncología para pacientes se puso en contacto conmigo para pedirme que escribiese un post relacionado con el tema y con el mundo en el que desarrollo mi profesión.

Ariadna no sabía cuán de cerca me toca el tema, ya que dentro de muy poco hará un año que perdí a mi padre por un cáncer de colon.

Cada día en mi trabajo, vemos a pacientes oncológicos enfrentarse a una de las pruebas mas difíciles que obliga esta enfermedad, la cirugía.
Muchos de ellos conocen su enfermedad a niveles casi académicos, y otros sin embargo, no tienen si quiera muy claro qué hacen allí.
Nunca seré capaz de entender qué se nos pasa por la cabeza para negar completamente la realidad del cáncer, imagino que es el deseo tan exacerbado de no querer padecerlo lo que hace que pongamos oídos sordos a toda la información que de pronto nos están bombardeando.

El tiempo es vida, y tanto médicos como enfermeras en muy corto espacio de tiempo deben dar mucha información a un paciente para que la asimile y tome sus decisiones, pero ¿realmente la asimila? Cambia su vida, sus esperanzas, sus proyectos, cambian las gafas con las que hasta ahora estaba observando la vida, y eso requiere tiempo, que por otra parte no es algo de lo que se disponga demasiado.
No voy a entrar en temas tan complejos como cómo se dan malas noticias, o cómo debe informarse a un paciente, solo daré un consejo a profesionales: Mi experiencia en la consulta de enfermería quirúrgica me dice que un alto porcentaje de pacientes NO ASIMILA LA INFORMACIÓN QUE EL MÉDICO con mas o menos dosis de paciencia le ha expuesto con los pros y contras de su enfermedad, los riesgos y los tratamientos a aplicar. Así que mi consejo es... asegurarse de que el paciente ENTIENDE o al menos TIENE TIEMPO SUFICIENTE PARA ASIMILAR lo que se le está diciendo.

Mi post para pacientes tratará sobre esa segunda parte que casi nadie se molesta en contar, lo que sucede entre bambalinas, el back stage del quirófano, el mundo en el que mis compañeras y yo nos movemos.
En la consulta de enfermería quirúrgica, explicamos a nuestros pacientes qué sucede una vez cruzan esa puerta que les lleva al quirófano, a quién se van a encontrar, qué les van a hacer, cómo deben ir preparados, a dónde les llevarán después y cuánto tardarán en volver a la confortabilidad de su habitación con sus seres queridos. Ya que de todo eso, nadie se acuerda de dedicar unos minutos.

El Back Stage quirúrgico:
(post para pacientes)

Una vez hechas todas las pruebas, asumida la cirugía como el mejor tratamiento, comprendidos y firmados los consentimientos en papel, hechas las pruebas pertinentes y demás, llega el día de la cirugía.
El paciente llega al hospital con sus miedos y sus esperanzas a partes iguales a enfrentarse a una dura prueba, el paso por quirófano.
En la habitación de planta, normalmente se prepara al paciente como si fuese el primero en entrar al quirófano, con la ropa de quirófano (en nuestro caso un camisón desechable) sin ropa interior y con los objetos metálicos retirados. El motivo de que ya esté todo listo desde las ocho de la mañana, es porque como ya dije antes el tiempo es vida. En muchas ocasiones el ritmo del quirófano y los imprevistos, puede adelantar una intervención y los minutos que se pierden en preparar a un paciente son muy importantes. Por eso desde primera hora se dejan a los pacientes listos para pasar al área quirúrgica.
Una de las quejas que más se escucha a los pacientes, y sobre todo familiares, es el horario de paso a quirófano, frases como:

-¡si el médico me dijo que iba el primero y son las doce!- o bien -¡salimos cinco minutos porque iba el último y ya lo han llamado!-
Son habituales tanto en planta como en quirófano. Por eso siempre recuerdo que NO se deben dar horas a los pacientes, siempre explicar que es una aproximación y que puede cambiar en función del ritmo de las cirugías ( si una se alarga mas de la cuenta, otra se suspende por el motivo que sea, otra termina antes de lo previsto...) son tantos los motivos que pueden alterar el horario de un quirófano que mejor recordad al paciente que no hay horas fijas.

Así que primera recomendación:
 No estar pendiente del reloj, las horas de entrada a quirófano son ORIENTATIVAS.
 Por otro lado, ya que estamos hablando del tiempo, también hay que incluir a las familias en la información, se convierten en pacientes, cuando sufren la ansiedad de esperar por un ser querido que ha entrado al quirófano. Cuántas veces habremos escuchado eso de - ¡estuvo cuatro horas en quirófano!- cuando la cirugía en cuestión no duró mas de una.
Las familias que esperan, como dice el refrán, DESESPERAN, el tiempo no pasa cuando estás pendiente de alguien al otro lado de la puerta del quirófano, es comprensible.
Siempre intentamos recordar a los familiares que NO TODO EL TIEMPO DE ESPERA ES TIEMPO DE CIRUGÍA. Existen muchos preparativos previos a que las manos del cirujano comiencen a operar: preparar al paciente, preparar el instrumental, preparar el propio quirófano, verificar que todo esté correcto, anestesiar al paciente... y al finalizar la intervención en sí también existe mucho trabajo de fondo: despertar al paciente, acomodarlo, pasarlo a reanimación... todo ese tiempo, si no se explica convenientemente para la familia se convierten en interminables horas de pura y complicada cirugía.

Segunda recomendación:

 No todo el tiempo que el paciente está en el área quirúrgica se le está interviniendo, existen muchas tareas que se deben realizar para que todo funcione correctamente.
También es muy importante estar pendiente y si por el motivo que fuera se retrasase la entrada del paciente a quirófano, advertirlo a la familia que espera fuera.

Cuando por fín el paciente pasa a lo que llamamos antequirófano, comienza el viaje particular del mismo. Una sala nueva, algunas caras nuevas, cables, máquinas y chismes por todos lados.
Hay gente que entra mas tranquila ( o lo aparenta ) y gente que está verdaderamente asustada. Es importante darles seguridad y confianza, y por experiencia, una sonrisa y nuestras manos, pueden obrar milagros en esa inseguridad.
Al llegar al antequirófano enfermeros y médicos, tras presentarse (cómo me llamo y qué soy) empiezan a preparar medicaciones, revisar historia, anotar datos y preguntar al paciente. El paciente debe saber, y así se lo recordamos en la consulta previa, que se le van a preguntar probablemente las mismas cosas varias veces, e incluso le haremos preguntas un tanto de perogrullo como por ejemplo ¿sabe de qué se va a operar?
Estas cuestiones, como si tiene alergias, qué medicamentos toma, cómo se llama etc, el paciente puede interpretarlas como desconocimiento de su historial por nuestra parte, en lugar de un modo de asegurarse de que todo se está haciendo correctamente. Así que para evitar que se sienta ofendido ( ya he visto a gente hasta enfadarse) es importante recordarle con anterioridad ( y si no es posible, hacerlo nada mas presentarnos en el antequirófano) que se le van a hacer varias preguntas por SU seguridad y que no se asuste si se las hacemos mas de una vez. 

Tercera recomendación

 La batería de preguntas que se repiten en el área quirúrgica son para asegurarse en cada paso que todo el procedimiento se está haciendo correctamente.
Una vez presentados, informados (ambos) y preparado el paciente ( cogerle una vía, pasar medicación si precisa etc) nos vamos al quirófano propiamente dicho.
El paso a la mesa quirúrgica siempre es un momento que asusta, una especie de "alea jacta est", se ven allí ( o nos vemos, que ya he pasado por ello) desnudos, con un camisón de papel que apenas tapa lo que tiene que tapar, rodeados de gente desconocida y a punto de dormirse ( en la mayoría de las ocasiones, ya que son pacientes oncológicos) con un montón de dudas sobre si les dolerá, o si despertarán... y cómo.
En la consulta de enfermería, también explicamos al paciente qué pasara cuando despierte, dónde tendrá puesto el apósito, que no debe asustarse si ve un montón de "cables" ( en ocasiones simplemente son un par sueros y el resto son los del EKG y la TA, pero para quien no lo sabe agobia mucho ver de pronto que está "enganchado" por todas partes). 
Esos "cables" se le irán retirando poco a poco. Se le explica que puede sentirse un poco aturdido y que lo más probable es que no recuerde mucho de su despertar en quirófano, de allí le pasaremos a la unidad de reanimación, y MUY importante, al finalizar al intervención los cirujanos estarán pendientes de avisar a su familia para que estén tranquilos.
Dar seguridad al paciente de que su familia también va a estar informada en todo momento, calma la ansiedad que pueda tener por preocuparse por ellos.

Cuarta recomendación:
 Es normal que cuando despierte, me encuentre con cables y conexiones, no quiere decir que nada haya salido mal ni implica necesariamente gravedad. Del quirófano me pasarán a la sala de reanimación, y mi familia ya sabrá que todo ha salido bien.
            Yo siempre presento la sala de reanimación como si fuese el paraíso, una camita blandita ( después de la mesa quirúrgica, la verdad que parece que los colchones sean de plumas) un silencio sepulcral, tranquilidad y el saber que todo ya ha acabado, es el primer paso de la recuperación.
Animamos a los pacientes a que en reanimación verbalicen cualquier necesidad que tengan, dolor, malestar, sed, ganas de orinar... ya que pasados allí unos momentos comienzan a poder hablar, están mas despejados y pueden sentir molestias que los asusten, si las comentan con las enfermeras en la mayoría de los casos son cosas normales y lo que es mas importante, subsanables.
Nunca hay que callarse un dolor o un malestar, son signos que advierten a la enfermera de un problema o simplemente son el proceso normal de la intervención, que pueden solucionarse fácilmente.

Quinta y última recomendación:

 Cualquier dolor o malestar debe comentarse con el personal, aguantar estoicamente no es la solución, el personal que lo atiende está ahí precisamente para cuidarle.

Enfín, espero haber sido lo suficientemente concreta y llana para ser entendida por propios y ajenos.
Un placer colaborar con esta iniciativa. 
Para saber mas:  Psicooncología para Pacientes
En pro de la comunicación y calidad de vida el paciente oncológico