------------------------------------------------------------------- Quironautas: #backtowork

martes, 15 de octubre de 2013

#backtowork

Al fin llegó el día y de nuevo los madrugones y la carretera forman parte de mi rutina añadida a biberones y sonrisas...
He regresado al trabajo.
Pero ha sido un regreso lento y a poquitos, como si meterse de frente a la piscina me asustase por temor a que no hubiese suficiente agua.  Ha sido lo mejor, porque el golpe hubiese sido tremendo.
Han cambiado muchas cosas, y aunque  el quehacer diario sigue igual, y el equipo me recibió con los brazos abiertos, la sensación de volver a empezar, pero empezar desde cero, me está consumiendo la ilusión.

En la dirección han cambiado los jugadores y el partido se disputa en un campo mayor, la unificación del área conlleva mas cambios administrativos que realmente cambios a nivel del trabajo cotidiano (al menos que ahora mismo se perciban). Los jugadores, asumiendo dobles responsabilidades por aquello del 2x1, batallan entre la primaria y la especializada a veces, a mi parecer, sin entender la idiosincrasia de cada parte ni dar con la receta para poder mezclarlas para que juntas se beneficien mutuamente (que a todo esto es la idea de la gerencia única #ilusademi)
Durante este año, de ausencia, que no sabático,  los conflictos laborales de unos y otros (facultativos por un lado, resto por otro) han creado, impresión mía,  una brecha importante diferenciándose mas aún si cabe los unos de los otros. Al menos es lo que percibo.

La obsesión por algunos de meterse en el terreno de otros estamentos para mejorar su propio trabajo roza con el intrusismo mas feroz.
Mordida tengo la lengua, y eso que siempre me han dicho, que el día que me muerda la lengua no llego a paradas [la sala], de escuchar como opinan e indican còmo debemos hacer nuestro trabajo mi equipo y yo por boca de profesionales de la medicina.
Y no basándose en una mejora objetiva del servicio, sino por la ley de "hazlo tu p'a no hacerlo yo".
Una sensación de tristeza, de retroceso 30 años atrás en la profesión,  de servilismo impuesto... es lo que me deja  algunas reuniones a las que he asistido.
¿Qué demonios nos pasa? ¿la enfermería está cansada?, ¿la medicina está aburrida?, ¿no somos capaces de vernos trabajar en equipo? ¿Tan dificil es que cada cual haga su trabajo sin que nadie venga detrás a asegurarse de que se hizo, como una madre que comprueba (y hace cuando ve que no está hecho) las tareas encomendadas?
Existe una especie de juego de tronos, en donde, como dice la popular serie, o ganas o mueres, es decir, o peleas duro por lo tuyo y ganas o viene otro y te lo pisa matando tu trabajo y esfuerzo.

La semana pasada en Twitter lancé una pregunta que trajo mucha cola. "En qué se diferencia un director asistencial de un director médico", ya que con la unificación del área había cambiado la nomenclatura... ¿solo la nomenclatura?

Realmente no se nos ha explicado a los "apagafuegos" como dice @enferevidente es decir a los mandos intermedios, exactamente qué cambia a nivel organizativo la fusión del área. 
Sabemos que ahora somos un todo, que a nivel de RRHH compartimos lista de empleo y que se supone que la unificación ahorra unos cuantos puestos directivos y que la visión global del área en primaria y especializada hará que se trabaje en conjunto para beneficiarse mutuamente y por tanto al paciente.
Sin embargo, mas allá de lo obvio, desconozco (al menos yo, después de mi retiro de un año) exactamente las competencias de unos y otros. Y, tras escuchar a la actual directora asistencial el otro día en una reunión,  pensé. .. ¿le está pisando el terreno organizativo a mi jefe? ¿O es que realmente es competencia suya?
¿Estamos ante la abolición de la jerarquía por estamentos?
¿Estamos versaderamente preparados para gestionar olvidándonos de los títulos y formaciones, o por el contrario, aunque cambien los nombres, seguiremos barriendo para casa?
Hay un refrán que dice que entre bomberos no se pisa la manguera... a mi sinceramente, si quien me gestiona lo hace de forma eficaz,  ética y justa como si es el kiosquero del hospital (con todos mis respetos al kiosquero) pero temo que para abordar la gestión de este modo hay que bajarse de los pedestales, pasearse por las frías baldosas y acercarse al vulgo a escuchar qué se cuece, a qué temperatura y durante cuanto rato.
Mientras, como decía el otro día en twitter, los hospitales sean campos de batalla de azules contra grises no avanzaremos hacia ningún sitio. Y no olvidemos que nuestro sitio es el paciente,  su cuidado, seguridad y salud.

Me quedo con la frase que ha dicho una de mis compañeras (a la que admiro muchísimo) esta tarde en una conversación de "guasap" del equipo de enfermeras de quirófano.

"Con ética, moralidad y sin cruzar barreras seguro q todo irá bien"

Gracias Blanca por darme esperanza.