------------------------------------------------------------------- Quironautas: Llevar la contraria

domingo, 4 de septiembre de 2011

Llevar la contraria


Este post lleva varias semanas rondándome por la cabeza. Sin embargo me costaba bastante encontrar las palabras adecuadas para explicar qué es lo que siento en ocasiones por el hecho de ser enfermera.

Hace muchos años que comprendí que esto de estudiar enfermería no iba a ser una tarea sencilla, y no precisamente por la carrera en sí, sino por el condicionamiento social que había acerca de esta profesión. 

Aún recuerdo la bronca que me echó mi tutor de COU ( que e.p.d) justo antes de selectividad cuando le anuncié la carrera que iba a estudiar si todo salía bien. Me dijo cosas como que estaba tirando mi futuro por la borda, que tenía la posibilidad de estudiar medicina y que no entendía porqué no lo hacía...
Sinceramente yo tampoco lo sabía, no voy a ir ahora de enfermera vocacional desde la mas tierna infancia, porque con esas edades bastante es que acertemos con la rama de los estudios a la que queremos enfocar nuestro futuro, yo solo sabía que me gustaba el hecho de cuidar a los demás, que me gustaba la sanidad, y que no quería terminar haciendo un MIR después de una larga carrera, para querer ser...  no se, pediatra por ejemplo y acabar de otorrino, por poner dos especialidades bastante dispares.

Yo quería tener contacto con la gente, estar al pie del cañón y no tener que esperar años y años para poder tocar a un paciente... Nunca sabré que hubiese pasado si me hubiesen convencido para ser médico, pero de lo que si que estoy segura es de que no me equivoqué en mi elección.

¿Por qué os cuento todo esto? Porque hace poco una enfermera a la que respeto bastante me contó que en una presentación entre altos cargos, casi todos ellos médicos, la frase de despedida hacia ella de uno de ellos fue: "hasta luego guapa"... esta enfermera, que ya pasa de los cincuenta, y con una dilatada carrera profesional, se sintió de repente como si hubiese entrado en una máquina del tiempo y retrocediera 30 años atrás... El tono de la voz del interlocutor, el gesto, y las formas... todo ello le recordó su etapa de principiante a finales de los 70, cuando las enfermeras todavía no se distinguían bien de aquellas "chicas para todo" que tan bien encarnaba con cariño Gracita Morales.

¿Qué sucede entonces? ¿todavía hay quien piensa que las enfermeras somos prescindibles? ¿qué estamos ahí para solucionar los problemas de otros? ¿que nuestra labor no es más que un ruido de fondo que acompaña la partitura que escriben los médicos?

Cuesta mucho llevar la contraria, luchar contra los elementos, tener que demostrar una y otra vez nuestro valor, nuestro conocimiento, nuestro trabajo.
¿Porqué cuando tenemos que poner algo de manifiesto nos tiene que acompañar una miríada de estudios, gráficas, leyes y documentación? sobre todo cuando a otros profesionales solo les basta con su palabra.

A veces me cansa todo esto y me pone de muy mal humor, pero lo que verdaderamente me cansa es cuando veo que compañeras mías (y perdonad los chicos que siempre hable en femenino, cuestión de números) que dudan de sus propios conocimientos si un médico les da la orden contraria.

Es triste pero a día de hoy todavía hay muchas enfermeras a las que les cuesta llevar la contraria. Es mucho más fácil, decir a  todo que sí, no pensar por sí mismas y dejarse llevar por lo que digan terceras personas.

Sin embargo no quiero terminar este post, sin contaros la segunda parte de la conversación con la enfermera de la que os hablaba antes; tomándonos un café, tras contarme esa historia y de cómo había ido evolucionando el mundo de la enfermería desde su época hasta la actual, saqué del bolso mi móvil, y abrí el seesmic, le hice un breve resumen de lo que se cocía por el tuiter de enfermería, después de un buen rato, me dijo, "Nena, esto es el principio de una revolución" me entró la risa, porque sonaba muy pomposo, pero lo había dicho muy seria y añadió " menos mal  que seguimos luchando por ser visibles,  me siento hasta mejor" y me dí cuenta de que era cierto.

Todos los enfermeros seguimos peleando cada día un poco más por llevar la contraria, la contraria a los tópicos, a las costumbres, a las castas y jerarquías...

Trabajamos como profesionales, con conocimiento, experiencia e investigación para mejorar en nuestros cuidados,

Trabajamos en equipo con otros profesionales igual de imprescindibles que nosotros.

Y fundamentalmente Cuidamos y enseñamos a cuidarse a nuestros pacientes.

En lugar de un post quirúrgico, parece el epílogo de una larga novela que fuera de lucha y sacrificio... pero es que a mí, como a vosotros...


                                                             Me encanta Llevar la Contraria.